23 de febrero de 2010

Invictus

Los versos que a continuación reproducimos fueron compañeros inseparables, durante los 30 años de prisión, de Nelson Mandela. Unas palabras que no sólo fueron su apoyo, sino su ilusión para su incierto futuro.

INVICTUS

Desde la noche que sobre mí se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen,
por mi alma invicta.

Caído en las garras de la circunstancia,
nadie me vió llorar, ni pestañear.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira,
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años,
me encuentra y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley (siglo XIX)

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