16 de noviembre de 2011


Desde el umbral de un sueño me llamaron...
Era la buena voz, la voz querida.
- Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?....
Llegó a mi corazón una caricia.
- Contigo siempre....Y avancé en mi sueño
por una larga, escueta galería,
sintiendo el roce de la veste pura
y el palpitar suave de la mano amiga.

Antonio Machado

Fuente | visto en la red

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