1 de septiembre de 2012

No hay que temer...


Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mí mismo.
Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso cuando no lo intento.
Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta de que de todos modos opinan de mí.
Temía me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mí mismo.
Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.
Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.
Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.
Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mí mismo.
Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.
Temía al pasado, hasta que comprendí que es sólo mi proyección mental y ya no puede herirme más.
Temía a la oscuridad, hasta que ví la belleza de la luz de una estrella.
Temía al cambio, hasta que ví que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.
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"Hagamos que nuestras vidas cada día tengan más vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más".
Autor: Pablo Ciappa

1 comentarios:

Uffffffffffffffffff, un buen puntazo este post, cada uno de los parrafos serían genial en mi vida, recordarlo en mi día a día.
Un beso mi querida amiga.

lotus

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