23 de marzo de 2013

La piedra preciosa...


Una mujer que viajaba por las montañas encontró una piedra preciosa en un arroyo. Al día siguiente se encontró con otro viajero que estaba hambriento, y la mujer sabia abrió su bolsa y le compartió su comida. El hambriento viajero vió la piedra preciosa y le pidió a la mujer que se la diera. Y se la dió sin dudarlo. El viajero se fue, regocijándose de su buena fortuna. Sabía que la piedra valía lo suficiente para darle seguridad por toda una vida. Pero días después regresó a devolver la piedra a la mujer sabia. “He estado pensando” le dijo, “Sé lo que vale la piedra, pero te la devuelvo con la esperanza de que me puedas dar algo mucho más precioso. Dame lo que tienes dentro, que te permitió darme la piedra.” 
Autor desconocido 
Fuente | El eco de mi alma

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